sábado, 25 de agosto de 2018

Cocineros inmigrantes de Venezuela temen perder el sazón venezolano


Cocineros venezolanos que deciden emprender nuevos rumbos cuentan los retos que se han encontrado al decidir emigrar, puesto que no es lo mismo un fogón aquí que allá. Cosas como cambiar el nombre de caraotas por alubias o porotos, bajarle dos al punto de sal, que el mamón chino parezca una araña o que al servir la limonada no deban agregarle azúcar, son solo algunas de las particularidades con las que se pueden encontrar.

El punto a favor como buenos venezolanos es la autenticidad, las ganas de trabajar, el compromiso, la dedicación y las ansias por aprender cómo defenderse en la cocina de un nuevo país. Un grupo de chef contó cómo ha sido su adaptación en países como Colombia, Panamá, Perú, Argentina y España.   

La gran mayoría coincide en que la formación es clave para destacarse, pues el conocer bien las técnicas culinarias y el target al cual va dirigido el menú es de suma importancia para desenvolverse, pues será el punto de partida para luego ir creando los nuevos platos e incluir los elementos necesarios.

Su paladar y el de los comensales se adaptarán si hacen un buen trabajo, y aunque en el lugar donde trabajen no sean platos venezolanos los que cocinen, siempre querrán dar a conocer estos sabores a nuevos amigos y allegados del nuevo país donde se encuentren.